La preservación de células madre dentales se convirtió en el negocio de Store a Cell; en un futuro no muy léjano su uso ayudará a la cura de enfermedades y su detección temprana.

CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) — Aldo Mizrahi, director general de Store a Cell, está seguro de que la biotecnología puede mejorar la salud de las personas y al mismo tiempo ser un negocio rentable.

El campo científico, galardonado con el Nobel de Medicina 2012, está presente en México gracias a los estudios con células madre que están en progreso en el laboratorio “Innovaciones y Desarrollo en Biotecnología Celular” (Indebioc), representado por Store-a-cell®.

Los dos científicos especializados en medicina regenerativa, John B.Gurdon (Inglaterra) y Shinya Yamanaka (Japón), fueron reconocidos por sus investigaciones sobre reprogramación de células madre con el objetivo de estudios básicos con alto potencial para la medicina regenerativa.

500 y 700 dólares es la inversión qure ronda de la conservación de célula madre en el primer año.

150 dólares es el pago anual porterior.

Empresas que conservan células madre en México: Banco de Cordón Umbilical (BCU), CryoCell, Cordón Vital y New England Cord Blood Bank, Bioss, Biolife y Banco de Sangre de Cordón Umbilical

La conservación de las células madre del cordón umbilical o de los dientes de leche puede ahorrarle dinero y tratar enfermedades terminales que su hijo pueda padecer a futuro.

Compañías como BioEDEN, Store-a-cell y Dentcell extraen, multiplican y preservan las células madres contenidas en dientes para dar tratamiento a enfermedades a futuro. El costo del procedimiento va de 11 mil a 30 mil pesos.

El ratón ha sido tradicionalmente el dueño legítimo de los dientes caídos, pero ya hay empresas en México que esperan quitarle el negocio y convertirse en el destino final de las piezas dentales.

En el país ya hay al menos tres empresas dedicadas a esta actividad.

Se trata de BioEDEN, Store-a-cell y Dentcell, que son bancos de células madre que cobran por extraer, multiplicar y preservar las células madre contenidas en los dientes con el fin de que la persona pueda utilizarlas en el futuro para el tratamiento de algunas enfermedades de alta incidencia entre la población como infartos.